19 de mayo de 2017

el comentario 3 comentarios

In God we trust


Primero vinieron los obscuros con sus ojos desorbitados y rituales asquerosos. Oh dios. Se bebían la sangre de los niños recién nacidos que caían en sus manos. Manos sudorosas, callosas, manos que no podían de ningún modo ser humanas. Nos contaron de sus ceremonias obscuras en las que alimentaban hogueras con trapos que nos robaban mientras nosotros, oh dios, les confiábamos todo. Cocina, alacenas, cultivos. Todo. Dios en su infinita sabiduría nos protegió; a ellos los hizo débiles y viciosos, para que se mataran entre ellos, para que nos tuvieran miedo y se quedaran juntos, apartados de nosotros.

Pronto íbamos a sufrir de nuevo y la amenaza vendría como una sombra invisible que no dejaba de acechar detrás de cada árbol. Los rojos llegaron en la noche, sonrieron en las fiestas de los vecinos y brindaron en nuestras mesas. Traían escondida la marca del martillo que nos aplastaría mientras dormíamos. Oh dios. Llevaban la pudrición a las escuelas y al trabajo. Predicaban el odio a dios, la muerte de dios, la imposibilidad del juicio de dios. Herejes colorados de barbas escondidas y tentáculos envenenados. Oh dios. Nos obligaron a sonar alarmas, a ponernos mascarillas, a construir agujeros en la tierra para escondernos de ellos, oh dios. Vimos sus rostros por la televisión, albos como nosotros, pero con el diablo rojo susurrándoles al oído. Pero ganamos el juego, rompimos sus hoces, les enseñamos el camino. Perdonamos porque dios les da otra oportunidad a los caídos. 

Avanzaba aún lo peor contra nosotros. Lo supimos antes de que llegara a tocarnos la puerta y a derribarnos las casas. Oh dios, el horror que nos vigilaba detrás de los velos. Comenzamos a fijarnos en ellos, a descubrir sus intenciones de adueñarse de nuestra tranquilidad. Las telas y los turbantes los señalaban, eran ellos los que gozaban con nuestro miedo lanzando chillidos al viento, ululando como aves negras que abrían sus alas para estrellarse contra nuestros nidos. Caminaban entre las dunas levantando el fusil, lanzando gritos al cielo, amenazando la libertad y los vecindarios tranquilos. Debajo de cada auto, en cualquier paquete de correo, en las estaciones de tren, en los aeropuertos. Cadáveres caminantes forrados de explosivos. Oh dios, ni siquiera te reconocen. Sus doctrinas alrevesadas, sus cantos de guerra, su odio sin sentido a todos nosotros. Suerte que nos previnieron a tiempo, ahora podíamos ver su cara en cada noticiero de la tarde y de la noche y del día y de la hora de la comida. Suerte que los fuimos a buscar a sus madrigueras y los sacamos. Suerte que ya no tienen que temer ahora que les regalamos la verdad y la democracia y la libertad y los refrescos de cola y la paz. 

Ya llegan los otros, esos que cortaban el pasto y recogían nuestra comida. Confiamos en ellos. Les abrimos la puerta de atrás de la casa, les dimos empleo, los sacamos de sus pocilgas  sureñas llenas de mujerzuelas y pobreza. Pero  traían con ellos, tatuada en cada brazo, una conjura contra nuestro pueblo. Metido en cada bolsillo una dosis de veneno para nuestros niños. Acechando detrás de los muros que alcanzamos a construir antes de que se nos vinieran encima, bestias pardas, sudorosas, sucias. Esperando con su media lengua, fingiendo ser amigos para robarse a nuestras niñas rosas, para quitarnos los pocos empleos, para robarnos el pan de la boca y la tranquilidad del corazón. 

Tenemos miedo. Nos dice la televisión, nos dice la radio, nos dice cualquier boca y cualquier  pantalla. Ya están aquí, tocando a la puerta. Oh dios, haremos lo que haga falta, lo que nos pidas, cualquier cosa para quitarnos ese miedo a lo desconocido envuelto en  muerte roja, amarilla o negra. Y sabemos que tu sólo estas de nuestra parte. Oh dios, levántanos en tus manos rubias y extermínalos a todos. Porque tuyo es el poder y nuestra la gloria. Amén.

Imagen de: ri4uks.tumblr.com


3 comentarios:

  1. Hermoso trabajo. Por algo sus iglesias son los ATM.(automatic teller machine)

    Cariños.

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  2. Mil gracias +OPin por leer el texto, me alegro que te gustara. Tu comentario da para otro texto y más. Los dioses que viven en el dinero necesitan más poder y más adeptos. Una tristeza.

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  3. Un texto contundente. Creo que nos zamarreaste y nos hiciste pensar. Gracias

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