29 de julio de 2011

el comentario 4 comentarios

Directorio de Blogs Literarios NSE

Los participantes de este Colectivo de autores conocen nuestra intención de mantener esta página dentro de parámetros de excelencia, no para diferenciarnos de otros, sino para ofrecer a nuestros participantes un ámbito acorde a lo que merecen por su trabajo y esfuerzo.
No hacemos uso del Spam para publicitarnos y si realizamos alguna invitación a determinados autores en particular es porque sentimos que sus trabajos enriquecerían en mucho la ya excelente calidad de nuestro blog. De esta forma, o por esta razón, el flujo de participantes es más lento que en otros sitios y el comentario boca a boca o el llamado de atención de nuestras insignias, son los únicos medios para darnos a conocer en esta inmensa y caótica Red.
Y es que, al fin de cuentas, No Somos Escritores es un lugar de encuentro no solo orientado a los autores sino a los más de 200 seguidores que día a día engrosan nuestras listas de afectuosos lectores.
Hoy inauguramos así una nueva empresa con la puesta en servicio del Directorio de Blogs Literarios NSE
Como podrán observar al visitar el sitio, hemos ingresado los blogs de TODOS los autores que colaboran en el colectivo, pero si cuentan con otros sitios que deseen incluir, solo deben informarnos de su existencia vía email para que los agreguemos a la brevedad.
Para aquellos que no pertenecen al Colectivo les extendemos la invitación permanente para que se nos unan, pero si consideran que esta opción aún no es de su agrado, siempre pueden ser incluidos en el Directorio con la única condición de colocar la insignia del mismo en un lugar visible de sus blogs.
Cuantas más insignias en más sitios logremos instalar, mayores serán las oportunidades de darnos a conocer como sitio y como autores en particular.
Seguiremos abriendo nuevos caminos de encuentro, esperando que como hasta ahora otros nos emulen en cada uno de nuestros emprendimientos.

Muchas gracias por vuestra amable atención.

Quienes deseen colaborar instalando la insignia del Directorio solo deben ir al anexo de insignias que figura en la lengüeta superior del blog o en el propio Directorio al pie y copiar la información contenida en el recuadro en uno de los Gadgets HTML de la columna lateral de su blog.
http://directorionse.blogspot.com/



Leer más

27 de julio de 2011

el comentario 6 comentarios

Al pasaje Trento


Mi madre me llevaba en su vientre por esta calle,
que hoy sabe de mi historia y sus detalles,
este pasaje tan breve, como la vida
que circula en mis venas hecho poesía.

Ella iba con su panza grande y redonda
bajo el sol de junio o entre la fronda,
entre la fronda amarilla de paraísos
recorriéndola toda, desde mi inicio.

Imagino sus pasos , era tan joven,
casi como ahora mi nieta primera ,
tenía entonces veintiún años ,la vida plena
y yo latiendo junto a ella y sus quimeras.

Por Trento vi pasar a los italianos.
con sus trajes típicos y a sus mujeres
llevando sobre las testas grandes canastos
con la ropa lavada y otros enseres.

Este pasaje me vio siendo muy niña,
contemplar al lechero ordeñar su vaca,
jugar a la popa bajo la viña
rebosante de grandes uvas moradas.

La puerta de mi casa había sido tallada
por las hábiles manos de un carpintero:
Mi padre que en aquel campo ideales sembrara
y en el Swift fuera incansable obrero.

Por esa puerta un día fui hacia la escuela
y otro recibí de mi amor los besos,
fui vestida de novia hacia la iglesia
para iniciar la etapa del hogar nuevo.

Esa puerta fue balanceada por mis pequeños
Y vio entrar en las fiestas a la alegría,
pero también esa puerta que hizo mi padre
tuvo que despedirlo , en su partida.

Y era por Trento que cada cosa
iba pasando mientras la vida
un día se vestía de mariposas
y otros lloraba en la gris llovizna.

Esa llovizna cayendo sobre los techos
de las antiguas casas de este pasaje,
charquitos que albergaban barquitos hechos
con papeles de diarios, sin equipaje.

Recuerdo que la calle , era de tierra
y es obvio que si llovía se hacía barro,
éramos felices entonces metiendo en ella
chapoteando entre gritos los pies descalzos.

Por Trento un día partió mi hijo
y fue la última vez que yo lo vería,
entonces me aferré a Dios y a mi crucifijo
y supe lo que era morir en vida.

También por Trento quiso el destino
mi madre fuera al supermercado,
había un revuelo entre los vecinos:
¡a una anciana indefensa habían matado!.

Nunca fue Trento tan dolorosa,
sin comparar, como la vía que Cristo hiciera,
hoy sin embargo vuelvo a la rosa
que en el jardín de mi madre antes floreciera.

Y entre tan grandes penas Dios nos corona
con esa fortaleza que nos sostiene,
Él es quien nunca nos abandona
Y quien siempre en nuestro auxilio viene.

Y a pesar de todo la vida avanza
en cada casa con pesares y alegrías
somos los forjadores de la esperanza
de crear entre todos la gran familia.

Hoy mi nietito recorre el pasaje Trento,
sobre los hombros de mi hijo, o con su tío,
con su madre y hermanas, con el abuelo
y Trento se convierte en un gentío.

¿Entienden porqué yo amo tanto a Trento,
a su gente, sus historias , junto a las mías?
Aquí forjé lo más puro del sentimiento,
y aquí fue donde me hice mujer y me hice poesía.

Autor : Elsa Tébere
Leer más

26 de julio de 2011

el comentario 2 comentarios

Nos cuentan los maestros XXI - Horacio

La Epístola a los Pisones del poeta Horacio, más conocida como Ars poetica, ha venido a ser uno de los sostenes del clasicismo en la literatura. Ensalza los modelos griegos como maestros y proporciona consejos técnicos a los poetas noveles. Frente a Aristóteles, Horacio adopta otro tono, ya que, a diferencia del filósofo, él mismo es un artista de la palabra y puede aportar su propia experiencia como creador.
El texto cuenta con treinta apartados delimitados por los vocativos utilizados para llamar la atención de sus destinatarios, los Pisones. Valiéndose del símil o comparación ("Así como los árboles mudan la hoja al morir el año ...así también perecen con el tiempo las palabras antiguas..." VII), de la anécdota ("Un estatuario de cerca del Circo de Emilio ..." IV), de la metáfora ("El atleta que anhela llegar primero a la meta ... mucho tiempo se ejercitó de niño..."XXIX), y del argumento de autoridad ("Homero nos enseñó ..." VIII) concreta su intención didáctica. Con frecuencia sus versos han pasado a ser aforismos repetidos hasta la saciedad en las preceptivas, como "si no hay arte el miedo de un defecto nos hace caer en otro peor", "mezclar lo útil con lo dulce", "de vez en cuando duerme el buen Homero", "el uso es más poderoso que los césares", "instruir deleitando", "como la pintura es la poesía", el "hircocervo" o monstruo compuesto de partes diferentes, etc...:
Lo primero que aconseja en el arte es la unidad de conjunto en toda obra, el adecuado equilibrio y conexión entre las partes. El artista no debe desproporcionar una parte de forma que constituya más que las otras y debe subordinar esta al conjunto siempre; si bien hay libertad para escribir, "no ha de ser para poner en uno lo fiero con lo manso".
El artista debe guiarse por dos criterios: oportunidad y selección; escoger un asunto proporcionado a sus fuerzas y mejor, "empezar sin énfasis, modestamente" (tópico de la falsa modestia), pues, caen en ridículo los que anuncian cosas graves y acaban con fruslerías. Un asunto conocido puede volver a tratarse, pero no como un "servil copista".
En cuanto al lenguaje, se permite el uso de voces y expresiones nuevas para ideas nuevas, como las voces derivadas del griego y latinizadas sin violencia, y considera lícito introducir "palabras selladas con el cuño del tiempo presente" siempre que se proceda con tiento. Por otra parte, ha de haber decoro, esto es, el lenguaje debe ser adecuado al estado de ánimo y a la condición de quien habla. Como dice Aristóteles, "se ha de considerar quién dice" las palabras.
Otro aspecto examinado es el verso. Aristóteles ya había expresado: "La naturaleza dictó el metro propio apto para las pláticas: el yambo"; Horacio, en coincidencia, dice que el yambo (una sílaba breve seguida de una larga) se acomoda más al diálogo y a la acción. Cree, además que cada verso tiene su carácter; por esto, conviene guardar el estilo adecuado, es decir, no emplear versos trágicos en un asunto cómico y viceversa. El dístico (pies desiguales) ha sido más utilizado en la epopeya. Los géneros ha de guardarse puros: la elegía es el poema triste que lamenta, la oda o himno el poema alegre que celebra, la sátira el poema indignado o festivo que critica.
En cuanto a los caracteres de los personajes, exhorta a seguir la tradición. Aquellos personajes conocidos se deben mantener con el carácter que históricamente han tenido y desde el principio al final de la obra. Como ejemplo, vale citar: Aquiles se presentará impetuoso, iracundo, infatigable. Es importante observar los rasgos propios y las costumbres de cada edad, a fin de no desatinar al dar el papel de viejo al joven, o lo inverso. "Fijaos bien en los modelos vivos de la sociedad, en las diversas costumbres...". una obra puede adolecer de faltas de estilo; pero, si pinta bien las costumbres y con naturalidad, gustará al público.
Conmina a observar los gustos del público y guardar la moralidad no sacando a escena "cuadros que no son para ser vistos" por su crueldad o violencia, pues sólo producirán incredulidad o asco. Esos episodios se pueden dar a conocer "por medio de una narración patética".
Define claramente que el drama tendrá exactamente cinco actos (los tres clásicos de Aristóteles, exposición, nudo y delsenlace, unidos por otros dos que sirven de enlace), que no se introducirá dios alguno de manera trivial o frívola para resolver las obras (deus ex machina) y que sobre el escenario sólo habrá cuatro interlocutores. Aristóteles, mencionando a Sófocles, hablaba de tres. Horacio aclara que podrá haber en escena veinte actores, pero sólo hablarán tres y un cuarto lo hará en aparte.
Dedica varias palabras a la función del coro. Este es un actor y su función es recitar versos en los entreactos y amenizar con el canto y la música de flauta.
El clasicismo de Horacio está abiertamente expresado en el apartado XXIII: "Estudiad los modelos griegos; leedlos noche y día". Promueve, pues, la imitación de los modelos griegos más que la originalidad a la vez que una autocorrección o lima del estilo. Recomienda que el poeta debe someter juicio de algunos conocidos no aduladores aquello que escriba, y luego guardarlo nueve años, antes de volver sobre lo escrito y corregirlo con ese distanciamiento. "Condenad todo poema que no ha sido depurado por muchos días de corrección..." La Poesía es uno de los géneros que no admite mediocridad.
Por otra parte sentencia que "el principio y la fuente para escribir bien es tener juicio", el cual se extrae del estudio de los filósofos, en lo que hace al fondo de las cosas, y de la observación de los modelos vivos de la sociedad. Como Aristóteles, insiste en la necesidad de mostrar cosas verosímiles y tratar temas que sean útiles y agradables al público. "Instruid deleitando", "mezclar lo útil con lo agradable". "La sabiduría dictó en verso sus primeras enseñanzas" con esta frase comienza su reflexión sobre el valor de la poesía.
Tras mencionar a Anfión, Homero, Tirteo, determina como condiciones del poeta el temperamento y el arte, es decir, genio a la vez que estudio y cultivo.
 Descargar Epistola completa en PDF.
Leer más

25 de julio de 2011

el comentario 6 comentarios

En lo oscuro...



En lo oscuro de la noche,
cuando te veas perdido,
nunca dejes de creer...
¡que el cielo sigue encendido¡.

Encendido para siempre
con su luz llena de amor
para todos los que habitan
¡esta tierra y su dolor¡.

Por que de los cielos viene,
la paz,la luz y el amor,
y así la tierra vera
¡toda la gloria de Dios¡.

Autor : Julia Orozco.
Leer más

24 de julio de 2011

el comentario 15 comentarios

Loca sin balada

Converso con los arboles, les cuento mis cosas, y ellos me responden con el vaivén de sus hojas. Alguna se deja caer, con el aire de la indiferencia, parece decirme, tu vida me importa un pito.
Escribo cartas, muchas cartas, que luego tiro al buzón, en un sobre en blanco, sin dirección.
Me siento en la alfombra del salón, y le pido que vuele, le levanto sus esquinas, para ayudarla a comprender, que tenemos que iniciar un viaje.
Robo una manzana de la frutería, y cuando estoy en la calle, me la como delante del frutero, guiñándole un ojo, para que sepa que esta madura.
Abro tu armario, y me visto con tus pantalones, tus camisas, y paseo por la casa como un espantapájaros, que ahuyentaría a un albatros.
Hago collares con galletas. Cocino sopas de cerillas. Chapoteo en los charcos llenos de barro. Compro billetes de avión, y jamás te digo el destino. Tiro monedas en las alcantarillas para ver como suenan al llegar al fondo. Llevo siempre el reloj parado a la misma hora. Cuelgo el pijama en una percha, cuando me voy a dormir. Ando descalza y cuento los pasos. Te dejo mensajes en el espejo del baño, y te ves fragmentado como  un puzzle. Me ato los brazos para abrazarte, y así te siento más, mucho más. Me pongo kimono, cuando comemos arroz. Te escondo y te descubro,con pañuelos de seda, jugando a ser maga.
Cuando nos conocimos, me preguntaste, <que te pones para dormir?>, yo te respondí, <me pongo pegatinas>.
Nos enamoramos al acorde de las risas.
Y vestimos a la cordura, de luto riguroso.

Autor : Noha
Leer más

13 de julio de 2011

el comentario 4 comentarios

Sentada delante de una taza de café


Sentada delante de una taza de café,  observa como la tarde se desliza junto a ella.
Está lloviendo en esa tarde en la que  desmenuza despacio su melancolía.
La taza de café desprende su aroma, que con intensidad, se despliega ante su olfato, embriagándola del recuerdo de otras tardes, de otros aromas compartidos.
Mientras, la lluvia sigue cayendo.
Las gotas resbalan por la ventana, mojando el cristal que va empañándose cada vez más.
Se levanta un momento para observar el mundo a través de esos cristales.
Aparece borroso. Desde su altura, ella divisa las siluetas humanas empequeñecidas, corriendo deprisa algunos, cobijados bajo los paraguas otros, salteando los charcos sin parar.
Mientras, los truenos resuenan sobre el gris del cielo, que triste se abate sobre la ciudad.
Un suspiro se escapa entonces de su boca, unas lágrimas comienzan a aflorar de sus ojos,  y una pena la obliga a cruzarse de brazos, como en un último intento de controlar su corazón.
Decide volver a sentarse delante de su taza de café.
Ha dejado ya  de humear, el líquido oscuro le invita a que ella disuelva en este un par de terrones de azúcar…
Y  tras contemplar que no queda ningún rastro visible de ellos, se dispone a llevar la taza a su boca.
Mientras, un relámpago inunda de luminosidad por unos instantes, el lugar.
Está a oscuras. Sumida en las sombras, se resguarda de toda luz que le otorgue un poco de claridad.
Desde la lejanía del tiempo,  acuden como un asalto, los recuerdos de otras tardes de lluvia, de otras tardes de café, de unas risas que ya no se escuchan, de unos besos que la llenaban de alegría.
La soledad se hizo su amiga cuando él se fue.
La amargura le dio la mano para convertirla en una figura lastimera.
Hay otros momentos en su vida, que a veces, aparecen ante ella para rescatarla de su desencanto.
Son aquellas otras tardes que salen a su encuentro, que la llaman, diciéndole que escape de su íntima reclusión en la que se resguarda.
-          Camina -le dicen en su vocabulario temporal. Corre bajo la lluvia, mójate los labios con el agua de la vida, vuelve a pasear bajo los árboles, regala tu canto a los demás.
Ella intenta taparse los oídos para no escuchar…
Triste y cansada, se acaba por fin la taza de café fría. Hasta ha perdido su sabor.
Mientras la lluvia sigue cayendo, las voces de su interior le siguen aconsejando sin cesar:
-Levántate  y olvida.

  Autor : Mágica Hilda


Leer más

12 de julio de 2011

el comentario 2 comentarios

Nos cuentan los maestros XX - Mario Vargas Llosa

Consejos a un joven novelista

1- Sólo quien entra en literatura como se entra en religión, dispuesto a dedicar a esa vocación su tiempo, su energía, su esfuerzo, está en condiciones de llegar a ser verdaderamente un escritor y escribir una obra que lo trascienda.

2- No hay novelistas precoces. Todos los grandes, los admirables novelistas, fueron, al principio, escribidores aprendices cuyo talento se fue gestando a base de constancia y convicción.

3- La literatura es lo mejor que se ha inventado para defenderse contra el infortunio.

4- En toda ficción, aun en la de la imaginación más libérrima, es posible rastrear un punto de partida, una semilla íntima, visceralmente ligado a una suma de vivencias de quien la fraguó. Me atrevo a sostener que no hay excepciones a esta regla y que, por lo tanto, la invención químicamente pura no existe en el dominio literario.

5- La ficción es, por definición, una impostura -una realidad que no es y sin embargo finge serlo- y toda novela es una mentira que se hace pasar por verdad, una creación cuyo poder de persuasión depende exclusivamente del empleo eficaz de unas técnicas de ilusionismo y prestidigitación semejantes a las de los magos de los circos o teatros.

6- En esto consiste la autenticidad o sinceridad del novelista: en aceptar sus propios demonios y en servirlos a la medida de sus fuerzas.

7- El novelista que no escribe sobre aquello que en su fuero recóndito lo estimula y exige, y fríamente escoge asuntos o temas de una manera racional, porque piensa que de este modo alcanzará mejor el éxito, es inauténtico y lo más probable es que, por ello, sea también un mal novelista (aunque alcance el éxito: las listas de bestsellers están llenas de muy malos novelistas).

8- La mala novela que carece de poder de persuasión, o lo tiene muy débil, no nos convence de la verdad de la mentira que nos cuenta.

9- La historia que cuenta una novela puede ser incoherente, pero el lenguaje que la plasma debe ser coherente para que aquella incoherencia finja exitosamente ser genuina y vivir.

10- La sinceridad o insinceridad no es, en literatura, un asunto ético sino estético.

11- La literatura es puro artificio, pero la gran literatura consigue disimularlo y la mediocre lo delata.

12- Para contar por escrito una historia, todo novelista inventa a un narrador, su representante o plenipotenciario en la ficción, él mismo una ficción, pues, como los otros personajes a los que va a contar, está hecho de palabras y sólo vive por y para esa novela.

13- El de las novelas es un tiempo construido a partir del tiempo psicológico, no del cronológico, un tiempo subjetivo al que la artesanía del novelista da apariencia de objetividad, consiguiendo de este modo que su novela tome distancia y diferencie del mundo real.

14- Lo importante es saber que en toda novela hay un punto de vista espacial, otro temporal y otro de nivel de realidad, y que, aunque muchas veces no sea muy notorio, los tres son esencialmente autónomos, diferentes uno de otro, y que de la manera como ellos se armonizan y combinan resulta aquella coherencia interna que es el poder de persuasión de una novela.

15- Si un novelista, a la hora de contar una historia, no se impone ciertos límites (es decir, si no se resigna a esconder ciertos datos), la historia que cuenta no tendría principio ni fin

(Mario Vargas Llosa)
Leer más

11 de julio de 2011

el comentario 2 comentarios

Simetrías


Hay cierta simetría
en el dibujo de un círculo
esto sería perfecto
salvo que el círculo
         fuera un juego
más  aún así
         sería simétrico
mientras el juego fuera un círculo
salvo que
         acaso fuera un duelo
por ejemplo
dos perdigones deformándose
         cruzan el espacio simétrico
cerrando el círculo


Autor : O.Barales
Leer más

10 de julio de 2011

el comentario Comentar aquí

Al viento

esa pequeña ave, en esta fresca tarde, apenas libre esta.
quizás esto pueda ser dulce pensé con esperanza en los ojos, pero la decepción es inevitable.
la muerte es la sombra del pájaro ya, se vuelve oscuro y con expresión de malo.
en un solo suspiro, en un abrir y cerrar de ojos se fue
todo es una utopía que así misma se va tejiendo, y destejiendo por la realidad
el pajarito murió y voló.
ilusiones y decepción, un ciclo interminable
Autor: Camila

Leer más

9 de julio de 2011

el comentario 3 comentarios

El regreso

Han pasado más de veinte años desde que ocurrió aquello.
Hoy por fin Irene ha regresado al lugar.
La vieja casa todavía se mantiene en pie, a pesar de  que el tiempo ha dejado su huella en todas partes.
Lleva más de veinte años deshabitada, los mismos años que han pasado desde que ella se fue.
Los mismos años transcurridos desde que él no está.
Irene recuerda las tardes que pasaron leyendo juntos. El fuego de la chimenea encendido, el ulular del viento susurrando a los árboles quizás alguna tristeza oculta, y la noche oscura que no lo era para ellos. Resguardados en la casa no sentían ni  el gemido del viento, ni la oscuridad ni el frío de la noche, ya que su hogar era muy confortable.
Vivían allí los dos solos,  casi alejados del mundo, en un pequeño pueblo olvidado.
Irene recuerda como él entró a formar parte de su vida, el mismo instante en que le conoció.
Estaba viviendo en el pueblo desde hacía una semana. Ella era pintora y había descubierto ese lugar `porque su abuela le había hablado muchas veces de este.
Era casi una aldea, contaba con poquísimos habitantes, pero era un lugar muy hermoso. Rodeado de bosques en plena montaña, costaba un poco acceder a él.
Siete años después de morir su abuela, Irene se decidió a visitarlo. Tenía pensado pintarlo, dejar constancia de el en sus cuadros.
Así que un día se instaló en la casucha de su abuela, era muy pequeña, pero para ella ya era suficiente.
Por las mañanas, cogía sus utiles de pintura y comenzaba a pintar…
El la descubrió así, un día  que bajo al pueblo a comprar alimentos.
No tardó mucho en presentarse, se llamaba James y era inglés. A ella, él le gustó de inmediato.
Le contó que vivía en una casa en las afueras del pueblo. Era escritor, había llegado a este lugar,  después de que falleciera un  abuelo suyo, que era nativo de allí. Y le había dejado de herencia  la casa. El hijo de este hombre se había marchado a Inglaterra buscando fortuna, conoció a una mujer inglesa y finalmente se quedó allí fundando su propia familia, a la cual pertenecía James.
Nunca regresó a España, pero siempre que podía les hablaba de ella a sus hijos, les describía su aldea y les narraba anécdotas de sus  padres y demás antepasados. Finalmente falleció en la ciudad londinense.
Cuando le comunicaron que la casa era suya, James fue a visitarla, y le maravilló.  Encontró el sitio perfecto para vivir.  La bonita naturaleza  y la quietud de ese pueblecito le fascinaron. La bulliciosa Londres , tan modernizada había dejado de gustarle. Sin embargo se llevó consigo el recuerdo de sus nieblas y el aroma del misterio que se escondía tras algunos callejones.
Como le apasionaba escribir, pensó que había hallado el lugar perfecto para sus historias.
Todos los días contemplaba a Irene en la distancia mientras ella pintaba,  después conversaba con ella, al principio de temas banales, hasta que se ganó su confianza.
Desde entonces, todos los días hablaban, opinaban sobre diversos temas y una apacible amistad nació entre ambos,
Además de que se respiraba en el ambiente la fuerte atracción sexual que existía entre los dos.
Entonces a James se le ocurrió la idea de que ella le hiciese un retrato. Y le invitó a su casa. A ella no le importó trasladarse a vivir con él, ya que ambos se habían hecho muy amigos.
Lo que empezó  en una amistad fue convirtiéndose en amor. En una hermosa historia de amor.
Ella acabo su retrato, pero no se marchó. Y siguió pintando los paisajes del pueblo también, pero al finalizar la jornada regresaba junto a él.
James estaba escribiendo una novela de misterio y la necesitaba, porque ella era su musa. Una musa con apariencia de mujer humana que le seducía por completo…
Tenía muchos libros en su casa, y por las noches junto al fuego le leía a Irene  pasajes de ellos.
Los poetas desfilaban en cada verso que recitaba, y las aventuras de los personajes de algunas novelas anidaban en la imaginación de Irene. Tanto que hasta realizaba bocetos de cómo ella creía que habían sido estos personajes.
Un día les llamo la atención unas cartas que James encontró en un baúl olvidado en el desván. Lo que más les sorprendió es que aquellas cartas, escritas por el bisabuelo de James, iban dirigidas a una tal Laura Sarmiento.
Cuando Irene leyó ese nombre, no dio crédito.
Era el nombre de soltera de su bisabuela.
Por lo que leyeron, depusieron  que sus bisabuelos habían sido novios de jóvenes, antes de casarse con otras personas.

-Así que lo que no pudieron vivir nuestros antepasados, lo estamos viviendo nosotros- se dijeron James e Irene.

- Quizás nuestro encuentro lo organizaron, quizás nos trasladaron su simiente, sus sentimientos y sus almas para que podamos continuar lo que empezaron y no pudieron continuar, quien sabe por cuales causas…

Lo único que averiguaron tras leer aquellas cartas es que Laura Sarmiento y Raúl Pandaro, sus bisabuelos, se habían amado mucho.
Irene y James continuaron viviendo juntos durante tres años, muy felices. Tanto lo eran, que  se juraron amor eterno y no separarse jamás.
Una noche se hicieron un pequeño corte en el dedo de cada uno y los juntaron.
Fue su juramento de sangre.
Ella para él.
El para ella.
Lo que duraran sus vidas, estarían siempre juntos.
Se prometieron amarse eternamente, y se imaginaron un futuro largo y encantador.
Pero lo que nos proponemos sólo son a veces sueños rotos.
El destino siempre tiene la última palabra.
Y en este caso la tuvo  para  su desgracia.
Un amanecer él se fue a nadar en un lago que había cerca de la casa, algo que hacía muchas veces, pero esa mañana resultó funesta, parece ser que algo le pasó mientras nadaba, lo cierto es que se ahogo.
Irene, cuando comprobó de regreso a la casa, pues había estado todo el día pintando en el pueblo, que él no estaba dentro, se asustó un poco. Indagó por los alrededores pero tampoco lo vio. Se dio cuenta de que había anochecido y James no volvía. Así que se dirigió al lago, que era el único sitio donde no había ido, y entones, la luz mortecina de la luna alumbró la trágica escena.
El cuerpo de James flotaba boca arriba en el agua.
La noche le clavó la puñalada más terrible a su corazón enamorado. Hasta el mismo cielo pareció oscurecerse, mientras un agudo chillido brotó de su garganta…
No se percató de que lo tenía al lado.
Mientras la pena la embargaba, él intentaba comunicarse con ella, pero Irene no podía percibirle en esos momentos.
El dolor la arrastró consigo y acabó desmayándose.
Tras el suceso permaneció en la casa durante seis meses, pero todo le recordaba a él. Creía verlo por todas partes.
Escuchaba sus risas en las noches silenciosas,  se sentía siempre observada, notaba caricias sobre su pelo y sobre su piel.
En ocasiones, algún libro se caía de las estanterías, o la luz se apagaba misteriosamente, y las cortinas se mecían estando las ventanas cerradas.
Irene intuía su presencia, sabía que él estaba allí,  entonces le gritaba que se la llevase con ella, que no quería vivir acompañada solamente de su soledad.
Sin James, la vida ya no tenía sentido para ella. Incluso dejó de pintar, y se sumió en una desgana total.
Hasta que una mañana, decidió irse de la casa donde ambos convivieron, se marchó del pueblo e intentó olvidarle.
Pasaron los años, volvió a pintar, se hizo famosa con sus cuadros, y cumplió cincuenta y cinco años.
Sobrevivía, simplemente sobrevivía. Su arte era su motor de vida. Mientras pintaba, se refugiaba en los colores. En su universo cromático había instalado un pedacito de su alma. El único que todavía podía sentir.
Pero algo le ocurrió en un momento determinado de su existencia.
Un anhelo la obligó a retroceder en el tiempo y regresar al pueblo y a la casa.
Cuando penetró en la estancia, encendió el fuego de la chimenea, cogió un libro de poemas y empezó a leer…
De repente, un haz de luz apareció delante de ella, y un olor a rosas la embargó por completo.
Y entonces la luz adquirió la forma de James, los ojos, la boca y los brazos de James.
Irene lo supo entonces. Había regresado junto a James para abandonar la vida, porque esta terminó en el mismo instante en el cual ambos unieron sus labios para siempre…
                                          ,   ,      ,       ,         .

Cuando días más tarde la encontraron muerta, sentada en un sofá y con un libro abierto en su regazo, se asombraron mucho  al contemplar que sus labios sonreían…

Autor : Mágica Hilda
Leer más

8 de julio de 2011

el comentario 10 comentarios

A veces...


A veces,me pongo
a escribir
y no siento
nada.

Despues,tu recuerdo
me invade
y me llegan las hadas.

Y las musas me
bailan contentas
y rodean mi 
alma.

Y me lleno de estrellas
de soles,de paz
y me lleno de
calma.

Y es entonces mi
amado,
al sentirte a mi lado,
cuando escribe mi alma.

Autor : Julia Orozco.
Leer más

6 de julio de 2011

el comentario 2 comentarios

Estamos soldados


"cuando alguien entra en tu vida, de alguna u otra forma, pasa a formar parte de tu vida
como una marca o una cicatriz en tu cuerpo.
y si tu lo permites esa marca se va hundiendo suave y paulatinamente dentro tuyo.
hasta formar parte de tu alma misma, y desde ese momentos sabes que esa persona es importante en tu vida, y que nunca podrás despojarte de esa marca incluso si quisieras.
sin embargo a veces esa persona puede irse, al menos físicamente.
se aleja, pero esa cicatriz queda, haciendo imposible que logres olvidar esa persona.
que a pesar de todo lo que pudo o no hacer, la quieres, y deseas que no se valla, sin embargo a veces esa ida es algo que es casi como el agua o el viento en tus manos.
esas personas quedan unidas, por un fino pero muy resistente hilo, que hace imposible que se olviden."


quizás tu no me extrañes, o no me tengas en cuenta ya
pero yo nunca podre eliminar tu marca de mi cuerpo
nunca podre romper ni quebrar nuestra amistad
quizás debería estar enojada por irte
pero no lo estoy, porque no puedo
debes saber que estamos soldadas una a la otra
que nunca podre deshacerme de ti
y que nuestro hilo puede perder el significado
pero yo nunca me olvidare de ti

Autor : Camila
Leer más

5 de julio de 2011

el comentario 3 comentarios

Elvira


Mi nombre no importa. Pero quiero contaros algunas cosas de Elvira, mi vecina.

Vive enfrente de mí  al otro lado de la calle donde resido habitualmente.

Es muy anciana. Casi siempre permanece sentada en un cómodo sillón instalado en el porche, cuando el tiempo lo permite, rodeada por sus flores y plantas.

Y digo por sus flores, porque son de ella.  Comenzó hace bastantes años, la hermosa labor de decorar el jardín de su casa.  De esta última, ya que Elvira ha vivido en varias anteriormente.

Y aunque ahora, rara vez, se ocupa de cuidarlas, le gusta mirarlas, ver como crecen sus preciosas flores, como las plantas se alzan ante ella como para darle la bienvenida.

- Buenos días,  parecen decirle, saludándola en su idioma vegetal, mudo pero comprensible para ella.

Le encanta comprobar como florecen en cada estación, renaciendo e impregnándose de belleza, y se siente inmensamente triste cuando mueren algunas.

Sus movimientos son lentos, tiene ochenta y tres años (me lo dijo ella misma).  Pero todavía conserva la mente  lúcida. Es capaz de acordarse de casi todos los nombres de sus flores y plantas. Y sobre todo de sus olores. En muchas ocasiones, los asocia con sus vivencias. Cada flor  o planta, guarda un significado distinto.

Así los jazmines poseen el aroma de su infancia, la trasladan a aquel período temprano de su vida, cuando correteaba por las calles de su pueblo, y se veía sorprendida gratamente por su aroma.

O la intensa fragancia de las rosas rojas, aquellas que de vez en cuando le regalaba su futuro marido en sus paseos de enamorados.

También las blancas amapolas le traen a su memoria los campos de su lugar de origen,  donde nació y vivió durante muchos años.

A mi me gusta sentarme junto a ella, muchas tardes, cuando dispongo de algún ratito libre.

Me entusiasma cuando empieza a contarme historias de su pasado.  A través de sus explicaciones, contemplo  un mundo ya perdido. Es como si me retratara con la vieja cámara fotográfica de sus remembranzas, las imágenes de sus gentes, y su manera de vivir, como trabajaban, como sufrían, como confiaban en sus costumbres.

La manera de narrar de la anciana, se asemeja a los viejos contadores de historias. Ella es la abuela que todos tuvimos o quisimos tener alguna vez.

Su rostro surtido de arrugas, no me parece feo. Y sus manos arrugadas me parecen sabias. Las acaricio y sé que  ella se emociona cuando lo hago.

Las muestras de cariño a su edad, la enternecen.

Elvira es bella por la serenidad que transmiten sus ojos.

También sé que la tristeza le acompaña. Lo noto, cuando percibo como la pena se instala en su mirada.

Son los momentos que junto a mí, me hace participe de sus desdichas. Entonces sus recuerdos la hieren, cuando  piensa en los seres que estuvieron con ella y ya no están.

Más, tras esos momentos de añoranza, la tranquilidad vuelve a su existencia.

Estando con ella, me contagió de su paciencia.

Porque sentada espera sin miedo, el final de su viaje vital. No tiene prisa de que vaya la muerte a buscarla, pero tampoco desea su llegada.

Sabe que tarde o temprano vendrá, y eso es algo que no la preocupa demasiado.

Lo único que quiere es que su alma acuda feliz al encuentro de la paz eterna.



Autor : Mágica Hilda


Leer más

3 de julio de 2011

el comentario 7 comentarios

Aunque el dolor...


Le asesté golpes en todo el cuerpo,
le ladré toda la noche sin importarme su silencio,
me enfermé en traumas y gripes,
en dolores de oídos
y en picazones de ojos,
le quemé las manos
y su cabeza corté con uno solo de mis odios,
llegué hasta sus piernas sin caminar por lo romántico
haché sus brazos de espuma tierna entre los árboles,
fui hasta su lecho de pequeña muerte que vencía el amor
y en vueltas de loco desesperado
la amé hasta los tuétanos.
Autor : DEA Juliano

Leer más

2 de julio de 2011

el comentario 2 comentarios

Nos cuentan los maestros XIX - G.K.Chesterton


Cómo escribir un cuento policial, por G.K.Chesterton

"Los escritores tienen la extraña idea de que su trabajo consiste en confundir a sus lectores
y que, mientras los mantengan confundidos, no importa si los decepcionan.
Pero no hace falta sólo esconder un secreto,
también hace falta un secreto digno de ocultar."


Que quede claro que escribo este artículo siendo totalmente consciente de que he fracasado en escribir un cuento policíaco. Pero he fracasado muchas veces.
Mi autoridad es por lo tanto de naturaleza práctica y científica, como la de un estudioso de lo social que se ocupe del desempleo o del problema de la vivienda.
No tengo la pretensión de haber cumplido el ideal que aquí propongo al joven estudiante; soy, si les place, ante todo el terrible ejemplo que debe evitar.
Sin embargo creo que existen ideales para la narrativa policíaca, como existen para cualquier actividad digna de ser llevada a cabo. Y me pregunto porqué no se exponen con más frecuencia en la literatura didáctica popular que nos enseña a hacer tantas otras cosas menos dignas de efectuarse.

Como, por ejemplo, la manera de triunfar en la vida. Se publican panfletos de todo tipo para enseñar a la gente las cosas que no pueden ser aprendidas como tener personalidad, tener muchos amigos, poesía y encanto personal. Incluso aquellas facetas del periodismo y la literatura de las que resulta más evidente
que no pueden ser aprendidas, son enseñadas con asiduidad. Pero he aquí una muestra clara de sencilla artesanía literaria, más constructiva que creativa, que podría ser enseñada hasta cierto punto e incluso aprendida en algunos casos muy afortunados. Más pronto o más tarde, creo que esta demanda será satisfecha, en este sistema comercial en que la oferta responde inmediatamente a la demanda y en el que todo el mundo esta frustrado al no poder conseguir nada de lo que desea. Más pronto o más tarde, creo que habrá no sólo libros de texto explicando los métodos de la investigación criminal sino también libros de
texto para formar criminales. Apenas será un pequeño cambio de la ética financiera vigente y, cuando la vigorosa y astuta mentalidad comercial se deshaga de los últimos vestigios de los dogmas inventados por los sacerdotes, el periodismo y la publicidad demostrarán la misma indiferencia hacia los tabúes actuales que hoy en día demostramos hacia los tabúes de la Edad Media. El robo se justificará al igual que la usura y nos andaremos con los mismos tapujos al hablar de cortar cuellos que hoy tenemos para monopolizar mercados.

Los quioscos se adornaran con títulos como La falsificación en quince lecciones o ¿Por qué aguantar las miserias del matrimonio?, con una divulgación del envenenamiento que será tan científica como la divulgación del divorcio o los anticonceptivos.
Pero, como a menudo se nos recuerda, no debemos impacientarnos por la llegada de una humanidad feliz y, mientras tanto, parece que es tan fácil conseguir buenos consejos sobre la manera de cometer un crimen como sobre la manera de investigarlos o sobre la manera de describir la manera en que podrían investigarse.

Me imagino que la razón es que el crimen, su investigación, su descripción y la descripción de la descripción requieren, todas ellas, algo de inteligencia. Mientras que triunfar en la vida y escribir un libro sobre ello, no.

Primero

Lo primero y principal es que el objetivo del cuento de misterio, como el de cualquier otro cuento o cualquier otro misterio, no es la oscuridad sino la luz. El cuento se escribe para el momento en el que el lector comprende por fin el acontecimiento misterioso, no simplemente por los múltiples preliminares en que no. El error sólo es la oscura silueta de una nube que descubre el brillo de ese instante en que se entiende la trama. Y la mayoría de los malos cuentos policíacos son malos porque fracasan en esto. Los escritores tienen la extraña idea de que su trabajo consiste en confundir a sus lectores y que, mientras los mantengan confundidos, no importa si los decepcionan. Pero no hace falta sólo esconder un secreto, también hace falta un secreto digno de ocultar. El clímax no debe ser anticlimático. No puede consistir en invitar al lector a un baile para abandonarle en una zanja. Más que reventar una burbuja debe ser el primer albor de un amanecer en el que el alba se ve acentuada por las tinieblas. Cualquier forma artística, por trivial que sea, se apoya en algunas verdades valiosas. Y por más que nos ocupemos de nada más importante que una multitud de Watsons dando vueltas con desorbitados ojos de búho, considero aceptable insistir en que es la gente que ha estado sentada en la oscuridad la que llega a ver una gran luz; y que la oscuridad sólo es valiosa en tanto acentúa dicha gran luz en la mente.

Siempre he considerado una coincidencia simpática que el mejor cuento de Sherlock Holmes tiene un titulo que, a pesar de haber sido concebido y empleado en un sentido completamente diferente, podría haber sido compuesto para expresar este esencial clarear: el título es "Resplandor plateado".


Segundo

El segundo gran principio es que el alma de los cuentos de detectives no es la complejidad sino la sencillez. El secreto puede ser complicado pero debe ser simple. Esto también señala las historias de más calidad. El escritor esta ahí para explicar el misterio pero no debería tener que explicar la propia explicación. Ésta debe hablar por sí misma. Debería ser algo que pueda decirse con voz silbante (por el malo, por supuesto) en unas pocas palabras susurradas o gritado por la heroína antes de desmayarse por la impresión de descubrir que dos y dos son cuatro. Ahora bien, algunos detectives literarios complican más la solución que el misterio y hacen el crimen más complejo aun que su solución.


Tercero

En tercer lugar, de lo anterior deducimos que el hecho o el personaje que lo explican todo, deben resultar familiares al lector. El criminal debe estar en primer plano pero no como criminal; tiene que tener alguna otra cosa que hacer que, sin embargo, le otorgue el derecho de permanecer en el proscenio.
Tomaré como ejemplo el que ya he mencionado, "Resplandor plateado". Sherlock Holmes es tan conocido como Shakespeare. Por lo tanto, no hay nada de malo en desvelar, a estas alturas, el secreto de uno de estos famosos cuentos. A Sherlock Holmes le dan la noticia de que un valioso caballo de carreras ha sido robado y el entrenador que lo vigilaba asesinado por el ladrón. Se sospecha, justificadamente, de varias personas y todo el mundo se concentra en el grave problema policial de descubrir la identidad del asesino del entrenador. La pura verdad es que el caballo lo asesinó.

Pues bien, considero el cuento modélico por la extrema sencillez de la verdad. La verdad termina resultando algo muy evidente. El caballo da título al cuento, trata del caballo en todo momento, el caballo está siempre en primer plano, pero siempre haciendo otra cosa. Como objeto de gran valor, para los lectores, va siempre en cabeza. Verlo como el criminal es lo que nos sorprende. Es un cuento en el que el caballo hace el papel de joya hasta que olvidamos que una joya puede ser un arma.

Si tuviese que crear reglas para este tipo de composiciones, esta es la primera que sugeriría: en términos generales, el motor de la acción debe ser una figura familiar actuando de una manera poco frecuente. Debería ser algo conocido previamente y que esté muy a la vista. De otra manera no hay auténtica sorpresa sino simple originalidad. Es inútil que algo sea inesperado no siendo digno de espera. Pero debería ser visible por alguna razón y culpable por otra. Una gran parte de la tramoya, o el truco, de escribir cuentos de misterio es encontrar una razón convincente, que al mismo tiempo despiste al lector, que justifique la visibilidad del criminal, más allá de su propio trabajo de cometer el crimen. Muchas obras de misterio fracasan al dejarlo como un cabo suelto en la historia, sin otra cosa que hacer que delinquir. Por suerte suele tener dinero o nuestro sistema legal, tan justo y equitativo, le habría aplicado la ley de vagos y maleantes mucho antes de que lo detengan por asesinato. Llegamos al punto en que sospechamos de estos personajes gracias a un proceso inconsciente de eliminación muy rápido. Por lo general, sospechamos de él simplemente porque nadie lo hace. El arte de contar consiste en convencer, durante un momento, al lector no sólo de que el personaje no ha llegado al lugar del crimen sin intención de delinquir si no de que el autor no lo ha puesto allí con alguna segunda intención. Porque el cuento de detectives no es más que un juego. Y el lector no juega contra el criminal sino contra el autor.

El escritor debe recordar que en este juego el lector no preguntará, como a veces hace en una obra seria o realista: "¿Por qué el agrimensor de gafas verdes trepa al árbol para vigilar el jardín del médico?" Sin sentirlo ni dudarlo, se preguntará: "¿Por qué el autor hizo que el agrimensor trepase al árbol o cuál es la razón que le hizo presentarnos a un agrimensor?". El lector puede admitir que cualquier ciudad necesita un agrimensor sin reconocer que el cuento pueda necesitarlo. Es necesario justificar su presencia en el cuento (y en el árbol) no sólo sugiriendo que lo envía el Ayuntamiento sino explicando por qué lo envía el autor. Más allá de las faltas que planea cometer en el interior de la historia debe tener alguna otra justificación como personaje de la misma, no como una miserable persona de carne y hueso en la vida real. El lector, mientras juega al escondite con su auténtico rival el autor, tiende a decir: Sí soy consciente de que un agrimensor puede trepar a un árbol, y sé que existen árboles y agrimensores. ¿Pero qué esta haciendo con ellos? ¿Por qué hace usted que este agrimensor en concreto trepase a este árbol en particular, hombre astuto y malvado?


Cuarto

Esto nos conduce al cuarto principio que debemos recordar. La gente no lo reconocerá como práctico ya que, como en los otros casos, los pilares en que se apoya lo hacen parecer teórico. Descansa en el hecho que, entre las artes, los asesinatos misteriosos pertenecen a la gran y alegre compañía de las cosas llamadas chistes. La historia es un vuelo de la imaginación. Es conscientemente una ficción ficticia. Podemos decir que es una forma artística muy artificial pero prefiero decir que es claramente un juguete, algo a lo que los niños juegan. De donde se deduce que el lector que es un niño, y por lo tanto muy despierto, es consciente no sólo del juguete, también de su amigo invisible que fabricó el juguete y tramó el engaño. Los niños inocentes son muy inteligentes y algo desconfiados. E insisto en que una de las principales reglas que debe tener en mente el hacedor de cuentos engañosos es que el asesino enmascarado debe tener un derecho artístico a estar en escena y no un simple derecho realista a vivir en el mundo. No debe venir de visita sólo por motivos de negocios, deben ser los negocios de la trama. No se trata de los motivos por los que el personaje viene de visita, se trata de los motivos que tiene el autor para que la visita ocurra. El cuento de misterio ideal es aquel en que es un personaje tal y como el autor habría creado por placer, o por impulsar la historia en otras áreas necesarias y después descubriremos que está presente no por la razón obvia y suficiente sino por las segunda y secreta. Añadiré que por este motivo, a pesar de las burlas hacia los noviazgos estereotipados, hay mucho que decir a favor de la tradición sentimental de estilo más lector o más victoriano. Habrá quien lo llame un aburrimiento pero puede servir para taparle los ojos al lector.


Quinto


Por último, el principio de que los cuentos de detectives, como cualquier otra forma literaria, empiezan con una idea. Lo que se aplica también a sus facetas más mecánicas y a los detalles. Cuando la historia trata de investigaciones, aunque el detective entre desde fuera el escritor debe empezar desde dentro.

Cada buen problema de este tipo empieza con una buena idea, una idea simple. Algún hecho de la vida diaria que el escritor es capaz de recordar y el lector puede olvidar. Pero en cualquier caso la historia debe basarse en una verdad y, por más que se le pueda añadir, no puede ser simplemente una alucinación.



*Gilbert K. Chesterton (Inglaterra, 1874-1936) escribió ensayos teológicos y literarios, polémicas y libros de poesía. Su paso a la posteridad, sin embargo, se debe a la incursión en el género policial, y, en especial por la creación de un personaje: el detective Padre Brown. El hombre que fue jueves es su título más célebre.


Leer más

1 de julio de 2011

el comentario 2 comentarios

Karl y el torpe demiurgo

-¿Bloqueada?
-Desde hace tiempo, sí.
-¿Tienes idea de por qué?
-Ninguna en absoluto.
-Hummmm..., y yo que creo que no es un caso de bloqueo.
-En realidad, yo también lo pienso, Karl. Es más una cuestión de...
-Pereza vital.
-Sí, eso creo.
-Últimamente te acomete con cierta frecuencia. ¿Eres consciente?
-Hasta hace poco, no; pero desde hace algunas semanas vengo dándole vueltas al asunto y creo que sí, que se está volviendo recurrente en exceso esta tendencia a la flojera existencial.
-Tampoco exageres... Cualquiera que te oiga te imaginará al borde del suicidio. Pero yo te conozco, sé cómo eres y, además, te veo todos los días; por ello sé que, al contrario de lo que esas palabras pudieran dar a entender, te sientes optimista, alegre y pletórica de energía.
-Sí, eso es. Así me siento :-)
-Olfateas cambios.
-Quizá.
-¿Sólo quizá?
-Bueno...
-¿Sí...?
-Algo intuyo, no sé qué..., ni cómo..., ni cuándo..., ni dónde..., pero desde hace algún tiempo... percibo algo...
-No intentes describirlo. Creo que tus balbuceos son suficientemente expresivos. Has logrado que lo entienda. Sé lo que quieres decir. Pero..., ¿entonces...?
-Entonces, ¿qué?
-¿A qué se debe esa pereza vital que te "bloquea"?
-Ni idea... Aunque, como puedes ver, en un rato de charla contigo me he sacado una entrada de la manga.
-¡Qué cara tienes!
-¿Por qué, Karl?
-¿Quieres decir que publicas nuestras conversaciones?
-¿Es que te importa?
-¡Pero cómo no? ¿A ti no te importaría o qué?
-Bueno, Karl..., al fin y al cabo eres mi creación, recuérdalo, de modo que no entiendo por qué te sientes tan ofendido. Se supone que debes comportarte como yo diga y expresar aquello que yo desee.
-Pues vaya una situación la mía. ¿Y el libre albedrío?
-¿El libre qué?
-Al-be-drí-0. ¿Te has vuelto tonta o qué?
-¡Eh!, baja esos humos, Karl.
-¿Cómo quieres que los baje? Mira cómo me tratas... ¿Acaso me crees tu esclavo o qué?
-No, eres mi Querido Amigo Lector, pero no puedes tener libre albedrío, Karl.
[...]
-¡Karl! Eh..., Karl...
-¿Qué?
-Vamos..., Karl, no te pongas así... No me gusta verte con ese aire tan sombrío.
-Lo siento, pero no puedo evitarlo.
-Pero Karl..., eres más que mi creación. Eres mi amigo.
-¿Por qué, Sara?
-¿Por qué..., qué, Karl?
-¿Por qué no puedo gozar de libre albedrío?
-Karl...
-No te andes con rodeos.
-Pero, Karl... ¿No eres feliz?
-No me vengas con memeces, Sara. ¡Dime por qué!
-Porque no tienes alma, Karl. Y yo no soy Dios para dártela.



Leer más